| María, por Cerezo Barredo. |
Antes de eso solo son desplazados, buscadores de refugio.
Es una lástima que en su proceso entre el desplazamiento y el refugio estén en juego la dignidad, la solidaridad y la humanidad.
Es indigno que países no les reciban. Que los excluyan. Es insolidario que los rechacen. Es inhumano que no haya refugio.
Los refugiados son un desafío a las políticas sociales y públicas de cualquier país, ya sea expulsor, receptor o candidato a dar refugio.
Los refugiados tienen necesidades básicas insatisfechas. Un techo, abrigo, comida, afecto, una red de apoyo y de soporte.
Los refugiados son un salpicón en medio de la monotonía europea. El llamado al sincretismo. La fulminante e inequívoca prueba de que otras realidades existen.