domingo, 22 de marzo de 2020

Cuarentena y violencia intrafamiliar

Las actividades con los niños y niñas son muy importantes (Imagen de aKs_phOtOs en Pixabay)
Esta etapa de confinamiento o cuarentena en Colombia es una realidad nueva para todos, especialmente por la posibilidad que representa de construir soluciones colectivas a un problema que en este momento es mundial.

Se espera que valores como la solidaridad y el trabajo en equipo en la sociedad y sus comunidades, nos permitan contribuir a cada individuo y a cada familia, como partes del todo que es Colombia, con la prevención de la propagación del COVID-19.

En 2018 el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) de Colombia registró en el país más de 57.000 casos de violencia intrafamiliar, más de 10.000 casos de violencia física contra niños, niñas y adolescentes, más de 2.000 casos de violencia contra adultos mayores y más de 15.000 casos de violencia entre familiares. Los casos de abuso sexual reportados fueron más de 26.000 de los cuales 87% se presentaron en niños, niñas y adolescentes. La sumatoria de estos tipos de violencia superó los 110.000 casos en el país durante el año 2018.

El cambio en las rutinas y los roles, además de la convivencia prolongada en un espacio cerrado como es la vivienda pueden hacer que surjan los conflictos, que revivan otros, desencadenar situaciones de violencia física, psicológica, económica o evidenciar el abuso sexual crónico contra miembros del grupo familiar.

Es importante que los más vulnerables sean protegidos de estas situaciones; en este caso, en su mayoría mujeres y niños.

Tener a la mano los números de teléfono de la policía local, o llamar a la línea de emergencia 141 del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para el caso de la violencia contra niños, niñas y adolescentes o al número 155 de la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer de la Presidencia de la República para el caso de las mujeres, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. O entre una vida tranquila y una marcada por la violencia.

En Bogotá se puede llamar a la Línea Púrpura de la Secretaría Distrital de la Mujer desde un celular así no se tengan minutos. El número es: 01 8000 11 2137.

El Ministerio de Salud de Colombia a través de los manuales para una vivienda saludable ofrece algunas pautas para la sana convivencia en familia:
  1. Que existan normas de convivencia claras al interior de la familia
  2. Que la familia solucione pacíficamente los conflictos, sin gritos y sin violencia
  3. Que exista una distribución equitativa de las tareas del hogar independientemente del sexo y de acuerdo con la edad
A esto podemos agregar que el confinamiento, el aislamiento o la cuarentena se constituyen también en una oportunidad para reforzar los lazos y los valores familiares, para tener en cuenta al otro como una persona legítimamente diferente, para ceder en las formas como vemos el mundo y para concertar, hablar o dialogar.

Muy importante es no imponer puntos de vista a menos que sea para salvaguardar la vida o por seguridad del grupo familiar.

Es clave dejar que entre todos se construyamos el mundo y las soluciones a los problemas de forma pacífica, sin gritar, sin golpear, sin generar mal ambiente.

Igualmente es clave dar rienda suelta a la lúdica. Jugar parqués, dominó, cartas, juegos de mesa, armar rompecabezas, colorear, dibujar, hacer ejercicio en familia al interior de la vivienda, bailar, cantar, orar o cocinar juntos, lavar la loza, tender las camas y hacer el aseo en familia.

Hay que tener mucho cuidado con el consumo de sustancias psicoactivas o de alcohol que son desinhibidores y pueden disparar la violencia contra los miembros del grupo familiar.

Es vital asimismo proteger permanentemente a los niños, las niñas y los adolescentes del abuso sexual, acompañándolos siempre en sus actividades.

Isabel Cuadros, médica psiquiatra y directora de la Asociación Afecto contra el maltrato infantil recomienda:
  • Estar en la casa encerrados, porque es la mejor probabilidad que tenemos de sobrevivir y, sobre todo de cuidar a las personas más vulnerables.
  • Cuando estamos todos juntos en espacios pequeños tiende a subir el conflicto y la violencia contra las mujeres y los niños, lo que está estudiado en las situaciones de desastres tanto naturales como provocados. Desde la Asociación Afecto sugerimos retomar todas las rutinas que uno normalmente tiene porque cuando nos apoyamos sobre las rutinas, podemos dejar de pensar un poquito en la situación que está pasando.
  • Con los niños y las niñas, indudablemente la primera sugerencia es tenerlos ocupados. Cuando los niños están ocupados es mucho más fácil manejar las situaciones con ellos al interior de la familia.
  • Respirar profundo, tomar toda la calma del mundo y pensar que por encima de todas las cosas, está la vida de todos nosotros en Colombia.
  • Hacer lo que nos están diciendo las autoridades, especialmente la alcaldesa para quienes habitamos en Bogotá
  • Recordar que la violencia contra los niños nunca está confinada y que los abusadores sexuales no están en cuarentena. 
  • En esa dirección, tenemos que seguir las mismas pautas que seguimos en otras circunstancias. Los niños y las niñas son siempre vulnerables, por lo que tenemos que mirar quién tiene acceso al niño y por qué.
  • Evitar los espacios a solas que nos parezcan sospechosos y raros de cualquier adulto hombre o mujer con un niño o una niña .
  • Seguir las normas básicas y, por sobre todas las cosas, estar vigilantes de cuál es el comportamiento del niño o de la niña.
(Publicación creada con base en los audios realizados por solicitud del periodista Hernando Ayala Melgarejo para el programa radial Latinos en el Mundo, para la Alianza Internacional de Radio (AIR) y para el podcast Disnnet prensa social).

domingo, 26 de enero de 2020

"Por qué me quedé en Colombia", por Gustavo Castro Caycedo

Escitor y periodista Gustavo Castro Caycedo (Foto: tomada de Revista Enfoque)
Gustavo Castro Caycedo es escritor y periodista. Es autor de más de 30 libros y coautor de publicaciones sobre televisión.

Se ha desempeñado como director de los noticieros RCN Radio y Cinevisión, presidente de RCN Radio, presidente de Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), y del Círculo de Periodistas de Televisión (CPT).

Igualmente fue director de Inravisión, vicepresidente de Consejo Nacional de Televisión y defensor del televiente en Canal Capital de Bogotá.

Gustavo publicará su libro número 37 en las próximas semanas y desde Papel y Signos ofrecemos a los lectores el resumen, escrito por él mismo, de "Por qué me quedé en Colombia", como decidió titularlo.

Libro, Por qué me quede en Colombia, de Gustavo Castro Caycedo


El libro 37 de Gustavo Castro Caycedo, Por qué me quedé en Colombia, editado por Palabra Libre US, relata las historias de vida de 17 protagonistas y las razones por las cuáles sentaron raíces en nuestro país. 

También hace un recuento de las mayores migraciones de ciudadanos extranjeros a Colombia, conformadas por ciudadanos: españoles, alemanes, austriacos, ingleses, chinos, franceses, italianos, japoneses; de judíos de varias nacionalidades, y árabes de Líbano, Siria y Palestina. 

Este libro resalta la contribución de los extranjeros a la construcción y fortalecimiento de nuestra nación, desde la conquista misma.

Las personas, o los grupos humanos inmigrantes, han llegado a Colombia trayendo sus idiomas, culturas, costumbres, credos, oficios, y profesiones, con ilusiones y esperanzas de lograr aquí una vida amable y próspera. Migrar, ha implicado para muchos de ellos, cambios radicales o difíciles de asimilar, desarraigo, los riesgos de un ambiente desconocido, y una readaptación a veces incierta.

En cuanto a los personajes de este libro, fueron muy positivos al calificar a Colombia y a los colombianos, destacando la hospitalidad con las que este país los recibió.

Los protagonistas del libro en orden alfabético, son: 


Cristina Lilley. Bióloga, bailarina clásica, actriz de teatro, televisión y cine, y animalista: nacida en Nueva York: “Mezcla de gringa y europea ¡Pero colombiana!”, afirma ella. 

Flavia Dos Santos. Psicóloga-sexóloga brasileña quien vivió en Rio de Janeiro, Brasilia, Roma. Londres, y Nueva York, pero “se enamoró de Colombia”.  

Florence Thomas. Psicóloga francesa, feminista famosa y columnista de El Tiempo, para quien “Este es un país de gente muy valiente”. 

Germán Tessarolo. Pintor y escultor italiano, quien anota: “Intenté irme de Colombia ocho veces ¡Y no pude!”. 

Alfredo Goldschmidt. El Gran Rabino argentino, maestro, guía, líder espiritual y religioso, sentencia: “Yo quise y decidí vivir aquí”. 

Helena Fares de Libos. Empresaria “libano-chiquinquireña echada pa´delante”, espontánea, y de armas tomar; ha escrito ocho libros. 

Javier de Nicoló. Sacerdote italiano y verdadero santo contemporáneo, redentor de más de 100.000 muchachos de la calle (“gamines”).

Jean Claude Bessudo. Líder turístico latinoamericano, nacido en Francia, se apersonó de  una empresa con 50 empleados, y hoy tiene más de 5.000, confiesa: “Soy colombiano de corazón”. 


José Alejandro Garcia Rosquete. Ex-Cónsul de Cuba en Colombia, se enamoró de Patricia, y sentó raíces aqui. 

Juan María  Marcelino Gilibert. El francés que creó la Policía de Colombia a quien su nieto, el  General Luis Ernesto Gilibert Vargas, describe como: “El abuelo que no conocí”. 

Julio César Luna. Histórico galán argentino de la TV colombiana; actor, director, productor, libretista, locutor, cantante y maestro de ceremonias. 

Kyonn-Duk Lee. El gran Maestro colombo-coreano que trajo el Taekwondo al país.

Martha Senn. Mezzosoprano nacida en suiza, pero colombiana triunfadora en América, Europa, Asia y Africa, con su impactante voz, y su habilidad dramática. 


Oscar Sevilla. Ciclista español; ganador de tres vueltas a Colombia, e infinidad de pruebas internacionales, se describe, “tan colombiano como mi esposa y mis hijas”. 

Rachid Maluf Namour. Emprendedor y empresario libanés, pulcro y valiente, exclama: “Si todos trabajáramos por ella ¡Cómo fuera Colombia!”. 

Salud Hernández Mora. Polémica y crítica periodista española, asegura: “Colombia tiene todo para ser del primer mundo”. 

Salvo Basile. Actor, productor y director de cine y TV; es uno de los grandes defensores de Cartagena.

El libro incluye la semblanza de once inmigrantes que ganaron fama en Colombia, son ellos: 


Alejandro Obregón, famoso pintor barcelonés, con alma y corazón caribeño. 

Don Blas de Lezo, almirante español, héroe defensor de Cartagena. 

Don Luis de Aury, nacido en París y fallecido en la Isla de Santa Catalina en 1821; corsario libertador del archipiélago de San Andrés Providencia, Santa Catalina, y sus islotes, que fueron destino de inmigraciones: británica, jamaiquina y africana. 

Fernando González Pacheco, nacido en Valencia, España en 1932, fue el personaje más famoso en la historia de la televisión colombiana. 

José Duval, cubano-norteamericano, que reencarnó a Juan Valdez, desde 1959. 

Hans Otto Ungar, librero austriaco-colombiano, honrado por tres países.

Lauchlin Currie, gran economista canadiense, comprometido con Colombia. 


Oreste Sindici, italiano, compositor de la música de nuestro Himno Nacional. 

Rogelio Salmona, el gran arquitecto colombiano, nacido en Francia. 

Pedro Claver, santo catalán defensor de los esclavos en Cartagena. 

El Profesor Thomas van der Hammen, geólogo, arqueólogo, botánico, y paleontólogo holandés, que concibió el mayor bosque urbano del mundo, en Bogotá: “La Reserva van der Hammen

Aparte del dolor del desarraigo, muchos inmigrantes debieron soportar trabas innobles y crudas expresiones oficiales de xenofobia, en lugar de signos de bienvenida lo que frustró sus esperanzas.  


Un sentimiento anti extranjero, (especialmente contra los judíos polacos y alemanes), fue liderado por el profesor Luis López de Mesa, (Canciller del gobierno del presidente Eduardo Santos), quien dio la espalda a sobrevivientes que huían del Holocausto y de la Segunda Guerra Mundial. Este ministro, defraudó la justa aspiración de ingreso a Colombia de miles de inmigrantes judíos, japoneses y chinos, víctimas de sus sentimientos antisemitas y xenófobos.

A partir de 1817, las legiones Británica e Irlandesa, unidades militares bajo el mando del general Simón Bolívar, hicieron parte de los ejércitos libertadores de la Nueva Granada, que construyeron muestra Independencia del Imperio español, dando fin al período de la Colonia.

Los combatientes “importados”, conformaron: la Primera Legión Británica: la Segunda Legión Británica, y la Legión Irlandesa. De ellas hicieron parte regimientos de caballería, como los Húsares y el batallón de infantería Albión, Carabobo; y el Rifles, que contaba con más de 400 indígenas. 


La Legión Británica, estuvo bajo el mando del general Rafael José  Urdaneta, jefe del gobierno patriota, y luego hizo parte de los  las huestes de Bolívar, (en 1818 como parte de la guardia del Libertador) y de José Antonio Páez, y José Tadeo Monagas.

Estas legiones, con más de 7.000 combatientes, voluntarios, o mercenarios, no fueron bien tratadas siempre. Fueron integradas principalmente por ingleses, irlandeses, galeses; y con menos hombres, por escoceses, italianos, franceses, españoles, alemanes, antillanos, holandeses, y nativos de colonias británicas. También lucharon por nuestra independencia, algunos voluntarios venidos, de: Chile, Holanda, Estados Unidos, Canadá, Ecuador, México, Perú, Uruguay, Suecia, Noruega, Cuba, Haití y Jamaica; esclavos negros africanos. 


Y claro está, de infinidad de patriotas venezolanos.