jueves, 21 de julio de 2022

In Memoriam: Gabriel Antonio Herrera

 

Gabriel Antonio disfrutó la compañía de sus nietas y de toda su familia.

Era un hombre de familia. Y de fotos. Su trabajo como fotogrametrista en el Instituto Geográfico Agustín Codazzi de Colombia lo llevó a aportarle a la cartografía nacional la asignación fiable de las dimensiones y posición de los objetos en el espacio a partir de las medidas determinadas en fotografías.

Una de las varias Eucaristías celebradas en su memoria desde su fallecimiento el 5 de julio, contó con la asistencia de algunos de sus compañeros de trabajo, pensionados también, quienes recordaron con alegría y nostalgia parte de su compartir diario con Gabriel Antonio en el Agustín Codazzi. Recordaron su ingreso en los años setentas y cómo Gabriel fue mentor de algunos de ellos.

Mientras lo hacían, Ana Patricia, su hija mayor, quien es Ingeniera Civil Magíster en Transporte, escuchaba atenta con ojos vivaces y brillantes al tiempo que preguntaba ayudando a escarbar en la memoria de quienes lo conocieron desde la infancia.

Entre tanto pasaban los recuerdos, la vida de Gabriel Antonio tomaba forma en mi cerebro como una persona jovial, líder, dada a la solidaridad y defensora del juego limpio en todos los frentes de su existencia.

Hizo parte por más de 20 años de la Comisión Disciplinaria de la División Aficionada de Fútbol Colombiano (Difútbol), lo que le valió su reconocimiento en varias ligas de fútbol aficionado de Colombia como una persona grata, de fina chispa bogotana y con profundos conocimientos jurídicos del deporte aficionado en el país.

Gabriel, en una estampa familiar junto con su esposa Lilia y cuatro de sus cinco hijos: Andrés, Marcela, Mónica y Ana Patricia.


La formación en valores que junto con su esposa Lilia dejó en su familia lleva a que Ana Patricia recuerde dos de las principales lecciones de vida de su padre: la primera, "agradecer al Dios de la Vida y a las personas que nos tienden la mano" y la segunda, "echarle valor y ganas a al vida". No en vano sus aportes a la sociedad desde el sector público y desde su propia vida hicieron de él un ciudadano ejemplar.

Como evocación de su paso por este mundo y de las playas donde transcurrieron bellos momentos familiares, parte de sus cenizas serán entregadas por su familia próximamente cerca del amado mar del municipio sucreño de Coveñas, donde estarán hermosas y cálidas yendo al infinito, de "la mano de Dios", como se llamó una de las canoas que alguna vez le sirvieron de medio de transporte.

Gabriel Antonio en Coveñas. Foto del álbum familiar.

Descansa en Paz, Gabriel Antonio, que acá guardaremos tu memoria, tus enseñanzas y dignamente daremos testimonio de tu vida, al servicio de la familia, la sociedad y de todos quienes te conocieron.


Guillermo Camacho Cabrera