Es una verdadera lástima que la otrora romántica revolución sandinista de finales de 1970 y principios de los años 1980 en Nicaragua, que buscó y logró derrotar a la dictadora de Anastasio Somoza, hoy sea ella misma una dictadura por obra y gracia de uno de sus principales protagonistas: Daniel Ortega.
Y el adjetivo de "romántica" es para calificar de alguna forma los ideales de libertad y fin de la opresión del pueblo nicaragüense frente a la dictadura de Somoza. Porque estas revoluciones por las armas son sangrientas y dejan muchas heridas abiertas en sus protagonistas como sucedió también en El Salvador.
La guerra siempre es sincera con los vivos y con los muertos. No oculta nada de los antivalores y las mezquindades humanas y saca a flor de piel las injusticias, inequidades y fuerza frente al "enemigo" como vemos hoy en Ucrania. Como sucedió en Chechenia. O en Sarajevo. O en el conflicto armado interno que vivió Colombia y que aún expresa sus últimos coletazos con la esperanza puesta en el éxito del proceso de paz iniciado en el Gobierno de Juan Manuel Santos.
La guerra no es buena, ni romántica.
Daniel Ortega, con asombro para el mundo, se tornó en lo que combatió: un dictador. Y como tal tiene temores. Miedos. Que lo hacen usar la fuerza para, en contraste, apaciguarlos. Usa el miedo para apaciguar sus propios miedos. Usa la fuerza para evitar su propia debilidad. Porque el enemigo primigenio es él mismo. Nadie más. Y le teme.
Teme perder su investidura, por lo que se perpetuó en el poder. Esto, porque la razón la perdió hace mucho tiempo.
Las últimas dos semanas ha sido más fuerte su asedio a las emisoras católicas, que está cerrando en Nicaragua. Ha clausurado también más de 1.300 Organizaciones No Gubernamentales en los últimos años en tanto que el Diario impreso 'La Prensa' también fue cerrado hace un año por su régimen.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) le reclamó este 12 de agosto al dictador que devuelva "el medio, y la liberación del gerente general de la empresa, Juan Lorenzo Holmann, y de los demás periodistas condenados a elevadas penas de prisión sin el debido proceso judicial"
De acuerdo con el presidente de la SIP Jorge Canahuati, CEO de Grupo Opsa, de Honduras, "seguimos denunciando alto y fuerte el clima de represión, impunidad e injusticia de un régimen que es uno de los grandes verdugos de la libre expresión en las Américas".
Pero el asedio no es únicamente contra los medios de comunicación. Desde hace un par de semanas el Obispo de Matagalpa, ubicada a unos 130 km. al noroeste de Managua y considerada la más grande de las ciudades de interior de Nicaragua, Mons. Rolando Álvarez, está sitiado en la sede de la curia episcopal acusado por la policía del régimen incitar al violencia y buscar la desestabilización del país.
DISPUESTO (El Consejo Permanente de la OEA) a renovar su ofrecimiento de compromiso y diálogo en interés de Nicaragua y su pueblo,RESUELVE:1. Condenar enérgicamente el cierre forzado de organizaciones no gubernamentales, así como el hostigamiento y las restricciones arbitrarias de organizaciones religiosas y de las voces críticas del gobierno y sus acciones en Nicaragua.2. Reiterar su insistencia en que el Gobierno de Nicaragua libere de inmediato a todos los presos políticos, cese la persecución y la intimidación de la prensa independiente y garantice el ejercicio del derecho a la libertad de expresión.3. Renovar el ofrecimiento del Consejo Permanente de trabajar con el Gobierno de Nicaragua para que se adhiera a las Cartas rectoras de la OEA y restablezca la institucionalidad democrática y el respeto a los derechos humanos en Nicaragua, de acuerdo con el derecho internacional.4. Encomendar al Secretario General que transmita esta resolución al Gobierno de Nicaragua.5. Seguir ocupándose de este asunto y considerar la adopción de medidas adicionales según sea necesario.


